Niágara Falls por Isabel Villanueva
La idea me surgió cuando vi una reposición de “Niagara”, en uno de estos programas en los que echan películas clásicas, con aquella Marilyn Monroe malévola que se salía de guapa, y un Joseph Cotten elegante y distinguido, fiel a su ser, aunque hiciese de marido dejado de la mano de Dios. Hacía tiempo que le daba al magín con ese asunto, pero todo me resultaba o simple o demasiado complicado. Que ¿cual era el asunto? Pues matar a mi marido. Ahora que por fin había conseguido que nos casáramos (hacía unos meses, en una ceremonia sencilla ante notario y con dos testigos cazados a lazo), y dado que habíamos postergado la luna de miel hasta que nuestras agendas laborales estuviesen más tranquilas, podía ser el momento para llevar a cabo lo que se me había cruzado por la mente, y esto es viajar a las cataratas del Niágara y, emulando a la rubia más sexi de la historia del cine, deshacerme de mi marido. ¿Por qué? ¿P...