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Mostrando entradas de julio 26, 2026

3 - La bola de cristal, por Amparo Jiménez Planas

  Aquella tarde bajé a la playa a darle un paseo a mi perra, cosa que hago habitualmente porque a las dos nos encanta despedir así el día. La marea estaba muy baja y entre las rocas del corral vi brillar algo. Me acerqué y vi una bola de cristal verde cogida en una maya de cuerdas. La identifiqué como una boya de cristal que utilizan los marineros,   sujetándolas en el borde superior de las redes de pesca, para mantenerlas a flote. Ya se encuentran pocas de este tipo debido a que actualmente se fabrican en plástico. Aquello era una reliquia y me la llevé para decorar mi casa de la playa que está llena de motivos marineros recogidos al mar. Al llegar a mi casa limpié la bola y las cuerdas y las colgué de la pared. El sol había ido cayendo y ya se escondía en el mar, dejando todo el cielo a su alrededor teñido de una preciosa luz rojiza anaranjada.   Había un amanecer luminoso y soplaba un suave viento de levante. La temperatura era cálida, propia de las fechas del vera...

3- Quien tiene un amigo... por Isabel Villanueva

  — No lo dirás en serio —Clara miraba a su amigo Rubén de hito en hito, mientras paraba en seco como un turismo al cruzarse de improviso un ciclista por medio de la calzada —. Estás de coña, claro.      Iba paseando de su brazo, cuando dejó de caminar, le soltó y le miró de frente. De esa forma parecía que estaban a punto de darse un beso, porqué la verdad es que, sobre el papel, hacían buena pareja y, a veces, jugaban al equívoco, básicamente porqué a él también le gustaban los señores. Claro que cuando eso era así, él se privaba de hacer ciertos movimientos con la mano, no como en ese momento, en el que la alzó y, haciendo una graciosa pirueta hacia atrás con ella, exclamó con un acento floreado:      —Y ¿por qué no? —mientras volvían a anudar los brazos y continuaban la marcha.      —Pues porqué no creo en esas cosas, por ejemplo.      Clara y Rubén eran amigos desde hacía años, cuando coincidieron en un t...

3. La bola de cristal mágica por Rafael LLamas Cadaval