5- El invitado por Amparo Jiménez Planas
Por aquella época Eloisa tenía alquilado un chalet en la playa en un sitio paradisiaco, aislado, solitario y con un mar azul brillante de aguas cristalinas. La vegetación llegaba hasta la orilla de arena blanca y la casa estaba en alto, en primera línea de playa. Una mañana la llamó su hermana para pedirle un favor. —Eloisa, mi íntimo amigo Carlos, tú ya lo conoces, está pasando una mala racha y necesita reposo, aislamiento y desconexión. He pensado que, si a ti no te importa, lo podías invitar unos días a tu casa. Para él sería un sitio ideal para descansar. —Que putada, Rosa. Sabes que no me gusta tener invitados en casa y mucho menos si son desconocidos. Me pones en un compromiso tremendo. —Pero si Carlos es muy independiente. Casi no tendrás que hablar con él. Es muy apañado, ordenado y cocinilla, y además es un manitas que te arreglará las mil cosas que no te funcionan. ¡Mujer, haz un esfuerzo! —Sabes que no soy capaz de negarte nada. Por mucho que me vendas...