2 - Josué y las habichuelas mágicas por Isabel Villanueva
Josué cerró el libro y soltó un bufido. —¡Que tontería!—exclamó, y se levanto del suelo del balcón donde, aburrido, se había sentado a leer un libro de su hermano pequeño que encontró tirado en el suelo; “Jack y las habichuelas mágicas”—. Valiente tontería —insistió—. Como para que Pablito no sea gilipollas —se dijo, sintiéndose importante por el hecho de soltar tacos. Se acodó en la barandilla y se puso a ver pasar, distraído, los coches y las personas por debajo de su casa. Así, embebido en sus pensamientos, vio que había gente en la parada del autobús, al otro lado de la carretera; más que verlo lo oyó, por el jaleo que montaban. Afinó la vista y reconoció a Jorge, Chino y Lucas. No se lo podría creer… La razón de que estuviese metido en casa un sábado de julio por la tarde era que le habían dicho que no iban a salir, cada uno aduciendo sus razones, y allí estaban, esperando el bus para ir al centro donde, posiblemente, habrían qu...