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Mostrando entradas de julio 12, 2026

2 - Josué y las habichuelas mágicas por Isabel Villanueva

  Josué cerró el libro y soltó un bufido.      —¡Que tontería!—exclamó, y se levanto del suelo del balcón donde, aburrido, se había sentado a leer un libro de su hermano pequeño que encontró tirado en el suelo; “Jack y las habichuelas mágicas”—. Valiente tontería —insistió—. Como para que Pablito no sea gilipollas —se dijo, sintiéndose importante por el hecho de soltar tacos.      Se acodó en la barandilla y se puso a ver pasar, distraído, los coches y las personas por debajo de su casa. Así, embebido en sus pensamientos, vio que había gente en la parada del autobús, al otro lado de la carretera; más que verlo lo oyó, por el jaleo que montaban. Afinó la vista y reconoció a Jorge, Chino y Lucas. No se lo podría creer… La razón de que estuviese metido en casa un sábado de julio por la tarde era que le habían dicho que no iban a salir, cada uno aduciendo sus razones, y allí estaban, esperando el bus para ir al centro donde, posiblemente, habrían qu...

2 - LA MACETA por Beatriz Salas Escarpa

  Aunque sabían que tenían que marcharse, el sobre con aquel remitente no cuadraba: Dolores del Campo, la propietaria del piso que tenían alquilado.         Llegaron a casa tan contentos después de tomarse un par de cervezas con los amigos del barrio entre risas y quejas por el momento político que tanto les desesperaba. Fue Sebas quien abrió el buzón. Buscó a Sara, la vio dirigirse al ascensor y tuvo que chistar dos veces porque ella iba a sus cosas.         —Es de ella —dijo, agitando el sobre.           Leyeron la misiva en voz alta, ahí mismo, como si esperaran otra noticia:                «Aviso también por aquí para que quede constancia de que el contrato de cinco años que termina el próximo 30 de mayo —en un mes escaso— no se va a renovar porque voy a vender el piso. Habéis tenido cuatro meses desde el primer aviso. El 31 de mayo pasaré a por las llaves»....