4- A propósito de Carlos por Isabel Villanueva
Carlos miraba atentamente, con sus rasgados ojos verdes apenas entreabiertos, a la persona que entraba en el cementerio. “Ah, es el abuelo de Marta”, pensó, y se marchó por donde había venido. Con él sabía que no tenía nada que hacer, a sí que se fue a otra cosa, con su andar elegante y pausado. En estas, Ismael, el encargado del recinto, soltó la carretilla que empujaba y se paró a hablar con el visitante: —Buenas tardes, Benito ¿otra vez a ver a la nieta? —Sí, Ismael, a cambiarle las flores, que con tanto calor no duran más de tres días… —Ya le dije que, en estas fechas, mejor que deje solo las de plástico, que lo más que hacen es perder color con el tiempo. —No, no, no,… A mi Marta le gustaban naturales—dijo el anciano mostrando un majestuoso ramo de margaritas—y su abuelo se las pone naturales. —La voz sonó temblona. —Pues como usted vea, Benito, faltaría más… Sigo c...