2 - LA REINA DE LA NOCHE por Rafael Llamas Cadaval

 

Roberto, estaba contento, por fin había conseguido quedar con Ana, compañera de clase de la Facultad, que le gustaba. Era algo tímido, llevaba semanas intentando pedirle una cita y cuando se ha decidido ella le ha sorprendido.

Salían los dos de clase e iban juntos hacia el aparcamiento, charlando de algunos de los temas tratados en clase, cuando Roberto, interrumpió la conversación:

—Ana, ¿podemos quedar esta noche y tomamos unas cervezas? —dijo Roberto nervioso.

—¿Esta noche…? —Ana se detuvo como si estuviera dudando—, sí, pero hay una condición.

—Vale, ¿cuál?

          —Que tienes que acompañarme a casa de una amiga, para ver algo especial.

—Vale —dijo Roberto sorprendido.

—Es que hemos quedado esta noche un grupo de amigos, para ver algo que es mágico.

 —¿Qué van a llevar a un mago?

—No, vas a ver algo maravilloso que solo ocurre una vez al año.

—¿En casa de tu amiga? —dijo Roberto, con cara de sorpresa y preguntó:

—¿Pero de que se trata?

—De una rara flor que solo se abre un día de año y lo va a hacer esta noche —Roberto puso cara de sorpresa a lo que reaccionó Ana— ¿te apetece o lo dejamos para otro día?

—Sí, me apetece y ya tengo además curiosidad.

—Pues te espero a que me recojas en mi casa a las ocho, pero no más tarde, porque la flor se abre en un par de horas y se vuelve a cerrar hasta el año que viene.

—De acuerdo, ¿llevo algo?

—Nada, con tu presencia y la mía es más que suficiente— los dos se despidieron con un beso en la mejilla y se alejaron.

 

Roberto iba contento, porque por fin había conseguido quedar con Ana, lo de la flor le parecía curioso e interesante, pero el hecho que fuera en casa de una amiga y con otros amigos, quizás, no sería la mejor situación para una primera cita. Pensó, “mejor, menos momentos de tensión”.

Ana, que se dirigía rápida hacia su coche, también iba contenta. Roberto se había decidido a pedirle una cita, que ella estaba esperando hacía tiempo. También pensó que no era la mejor situación para una primera cita, pero el espectáculo de la noche de la flor, en casa de su amiga, no se lo quería perder y además, quería compartirlo con él.

 

Roberto, se presentó puntual. A las ocho estaba con el coche en la puerta de casa de Anat. Ana salió del portal y rápidamente se montó en el coche y le dio un beso, en la mejilla, de bienvenida, y le dijo:

—Gracias por venir.

Cuando llegaron al chalet de casa de Ana, observaron que la puerta del jardín estaba abierta.

—Qué bonito es esto —comentó Roberto señalando a áreas del jardín, mientras Ana le cogía la mano y lo conducía a una parte lateral de la casa, donde estaban el grupo de amigos.

—Amigos— gritó Ana, —os presento a Roberto, amigo y compañero de Facultad. Después se acercó a Rosa, que era la amiga que la había invitado y dueña de la casa.

Las presentaciones fueron numerosas y Roberto empezó a perder el nerviosismo con el que llegó.

—¿Una cervecita? —preguntó Ana.

—Vale —Ana, le acercó la cerveza y cogió otra para ella— estoy intrigado por lo que vamos a ver.

—Te va a encantar es algo maravilloso. Es como si presenciáramos un milagro de la naturaleza. A mí me enamora. Ya lo he visto los dos últimos años y no quería perdérmelo este, por eso hemos quedado aquí. Espero que te guste. ¿No te importa?

—No, por supuesto, solo el oírte contar lo que vamos a ver me tiene más interesado.

—Ven— María, cogió la mano de Roberto y se dirigió a una maceta que estaba junto a una columna del porche.

Rosa, alzando la voz dijo —amigos, podéis acercaros que os voy a explicar el por qué estamos aquí. Todos los amigos se fueron acercando y se colocaron en torno a la maceta. Ana no dejaba que Roberto se le alejara.

—Esta planta, se llama Epiphyllum Oxypetalum —decía Rosa—, conocida por los jardineros como “La Reina de la noche”. Es un cactus de las selvas tropicales de México y Centroamérica. Alguno de vosotros, ya la visteis el año pasado, pero para los que no la conocéis, os comento que es una planta muy famosa, por su peculiaridad. Porque solo se abre un día al año; por su belleza; sus grandes flores blancas y su fragancia. —Los amigos estaban todos pendientes de las explicaciones de Rosa, que continuaba. —La planta sin abrir no llama la atención, aunque poco antes de florecer, entre el final de la primavera y el verano, puede tener pequeños brotes de floración y la vaina de la flor empieza a aumentar su tamaño.

La flor se empezó a abrir sobre las diez de la noche. Lo iba haciendo lentamente, sin prisa, como despertándose de un sueño, desperezándose y abriendo y extendiendo sus bellos y grandes pétalos blancos

—Dejemos que la magia de la naturaleza y el aroma que desprende, sean los que os muestren este fenómeno— comentó Rosa y se apartó para dejar que todos se acercaran.

Ana cogió su móvil y pidió a Roberto que le hiciera una fotografía con la planta mientras estaba abierta. Después llamo a una amiga, para que le hiciera una fotografía a los dos juntos con la planta. Este detalle gusto y emocionó a Roberto, que estaba cada vez más ilusionado.

La flor se seguía abriendo y cada vez su aroma fuerte, era más intenso, dulce y embriagador, resultando muy agradable, por lo que Rosa quiso aclarar algo:

—Este aroma que desprende es lo que atrae a determinados polimerizadores nocturnos del tipo de murciélagos y grandes polillas.

En el transcurso de la noche, los asistentes se iban acercando periódicamente a ver la flor, que pasadas las dos horas empezó lentamente a marchitarse. La noche siguió animada entre la observación de la planta, las copas y los aperitivos. Hacia la una de la madrugada, la flor se había cerrado por completo.

—Se acabó la magia, ¿te ha merecido la pena? —preguntaba Ana a Roberto.

—Sí, me ha encantado, pero lo que más me ha gustado ha sido ver la expresión de felicidad de tu cara, cuando la flor empezó a abrirse. He descubierto aspectos de ti que quizás de otra forma no los hubiera visto —dijo Roberto, mirando a los ojos de Ana, que brillaban—. Quedaremos otro día, ¿te apetece?

—Sí y pronto, me ha gustado tenerte aquí y quiero volver a quedar contigo.

—Quiero que sepas, qué para mí, la Reina de la noche has sido tú —acerco sus labios a los de Ana y le dio un sutil beso, que fue correspondido.

 

 

 

1.     Carolina30 de julio de 2026 a las 20:11

Qué bonito y qué romántico! Esa planta existe??

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2.    

Isabel V.1 de agosto de 2026 a las 10:55

También leído en voz alta ayer, solo puedo decir que es una belleza de relato; sabes, desde el principio, que los protagonistas se gustan, que va a acabar bien, y eso no le quita un ápice de interés. Una gozada, Rafael.

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3.    

RAFAEL LLAMAS CADAVAL1 de agosto de 2026 a las 14:15

Gracias Beatriz por tus correcciones, ya actualizadas.

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Comentarios

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