6- La Obra por Amparo Jiménez Planas

 

 

La familia Serrano se mudó a un pueblo de la provincia de Sevilla. Ni muy grande ni muy pequeño, lo suficiente como para que todos se conocieran. El padre, Paco, iba a montar una Farmacia y llegó con su mujer, Lola, y dos hijas, Lolita y Rocío. Se instalaron en una casa de dos plantas en el centro del pueblo. Paco, gracias a sus ahorros y a una hipoteca, compró esa casa porque estaba bien ubicada y le cogía cerca del local donde abriría su negocio. Con mucho esfuerzo, cariño y dedicación, pintaron, arreglaron, amueblaron y decoraron su casa y comenzaron su vida placida. Paco iba a la farmacia, las niñas al colegio y Lola atendía a donde hiciera falta: casa, niñas, farmacia. 

Al cabo de un año Lola vuelve a quedar embarazada. La ecografía diagnostica el sexo del bebé, un niño, lo que llena de alegría a toda la familia. Una noche, estando Lola desvelada por las molestias naturales del embarazo, oyó unos ruidos en la planta baja, en el salón, y despertó a Paco preocupada por si hubiese entrado alguien. Paco, que también había oído los ruidos, se levantó e inspeccionó toda la casa. No había nada anormal y los ruidos habían desaparecido. A los pocos días, las niñas llegaron asustadas al cuarto de los padres y describieron ruidos similares. De nuevo Paco inspeccionó la casa no encontrando nada que justificase los ruidos. —Serán ruidos de la estructura de la casa —comentó, y no les dio más importancia. Periódicamente los ruidos se repetían, ora lo escuchaba alguna de las niñas, ora Lola o Paco, pero ya no le daban mucha importancia al fantasma, como le llamaban como diversión. En el desayuno familiar era común los comentarios de como había pasado el fantasma la noche. Todos se habían habituado a su presencia y no se cuestionaban la realidad y naturaleza del mismo.

En vista de la próxima llegada del nuevo bebé y del consiguiente incremento de la familia, Paco y Lola decidieron hacer una pequeña ampliación del salón mediante el derribo de una pared y la incorporación de un patinillo que tenía poca utilidad. Para ello llamaron a su cuñado Romualdo, hermano de Lola, que tenía una pequeña empresa de restauración de viviendas. Recogieron los muebles del salón, los taparon con sabanas y se metieron de cabeza en el lio de una obra. Romualdo, con uno de sus peones, comenzaron a derribar el tabique en cuestión. Tras levantar una hermosa polvareda, sintieron que la pared cedía mostrando una oquedad en su interior. Abrieron un poco más el hueco para acceder a su interior y lo iluminaron con un foco que tenían preparado. Lo que vieron dentro les heló la sangre, una calavera humana casi sin rastro de grasa o músculos, solo los huesos y la piel apergaminada pegados a ellos. Pasada la sorpresa inicial, llamaron a Paco, que dejó al mancebo en la farmacia y corrió a su casa. Aumentaron el hueco y constataron que lo que inicialmente era un cráneo, era un cuerpo entero en posición vertical, de pie, y con una especie de uniforma antiguo, viejo y desgarrado por el tiempo. El hecho los dejo a todos consternados. ¿Qué hacer? Si avisaban a las autoridades se meterían en un lio: investigación criminal, suspensión de la obra con el salón patas arriba, los niños por medio. Total, lo que se preveía una semana podría durar meses. Llamaron al primo de Paco, que era empleado del ayuntamiento, y a su íntimo amigo, cabo de la guardia civil, decididos a ponerse en sus manos.

—Vaya faena, como demos parte te paran la obra sine die

—Pero, ¿que ha podido pasar aquí?

—El uniforme es claramente de las tropas Napoleónicas—explico el primo de Paco—. En 1807 Napoleón invadió España ante lo que el rey Fernando VII huyó con todo el gobierno, dejando el país en manos de los franceses. El famoso 2 de mayo del 1808 el pueblo de Madrid se levantó en armas para expulsar al invasor y su ejemplo fue seguido por todo el pueblo de España, apoyado por algunos militares. Fue una guerra desigual del ejército de un imperio triunfador contra los civiles de a pie. En todos los pueblos se dieron episodios de matar a los soldados franceses que llegaban y después hacerlos desaparecer en pozos, tumbas incógnitas o emparedados, como parece que ha sido en este caso. Si se llegaba a descubrir la matanza, las represalias de los franceses eran terribles, llegando al exterminio de todos los varones del pueblo.

—Que terrible, ¡lo que tuvo que ser aquello!

—Pues sí, mediante esta guerra de guerrilla España consiguió vencer a las tropas napoleónicas y echar al ejército invasor del país, posibilitando la vuelta del rey Fernando VII, llamado El Deseado. Aunque al final no se sabe lo que fue peor, los franceses o un rey inepto y su gobierno.

—Total, que a este pobre hombre ya no lo espera nadie y la justicia no tiene nada que hacer en este caso. Todos y ninguno fueron culpables.

—¿Que os parece si volvemos a tapar el hueco, reconstruimos el muro y aquí no ha pasado nada? —sugirió Paco.

—Por mí no hay problema —dijo el cabo de la guardia civil—. Lo que sí es fundamental que esto no salga de aquí.

—Por nuestra parte, de acuerdo —asintieron todos.

—Pues no se hable más. Dejamos el salón tal como estaba —resolvió Romualdo.

A partir de entonces, al fantasma comenzaron a llamarlo el francés. Estaba presente en las oraciones de la familia y le dedicaron varias misas, por supuesto sin hacer público su destinatario.

 

Pasaron muchos años y un día Paco y Lola nos invitaron a cenar a su casa. Nos llamó la atención un tacón en la habitación que no tenía mucho sentido y así se lo hicimos saber.

—Es el francés, —nos respondió Paco y nos contó la historia. —Y lo más curioso de todo es que al nacer nuestro hijo Fran desaparecieron los ruidos nocturnos a los que ya nos habíamos acostumbrados. Casi podemos decir que lo echamos de menos.

Comentarios

  1. Qué buena e inesperada historia, Amparo. Me ha gustado mucho.

    ResponderEliminar
  2. Buenísimo. Y que sea real aún más. No sabía el detalle de que emparedaban a los franceses de Napoleón. Gracias por el nuevo aprendizaje.

    ResponderEliminar
  3. Interesante, entretenido,... Un gustazo, Amparo; en dos o tres plumazos desarrollas una historia cuya lectura siempre apetece.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

1 - LA CITA por Isabel Villanueva

1 - LAS GAFAS DE FERMÍN por Beatriz Salas Escarpa

10- La buena suerte por Isabel Villanueva.